Y ESO PARA MÍ, YA ES NOTICIA

viernes, octubre 13, 2006

SI USTED NO ESTÁ VIENDO LA TELE, ENCIÉNDALA AHORA.


Aquí estamos, a veces arriba, a veces abajo...otras en el límite. El Informal Con Jesús Guzmán es un hecho. Finalmente después de un esfuerzo de casi 10 años de tocar puertas y querer una oportunidad, TV Azteca abrió. Este locutor de radio y creativo publicitario logró que su programa viera la luz. La idea: lograr un noticiario donde la información sea el centro del humor. Reirnos de las noticias, de nuestro país y los que nos rodean. Burlarnos de nosotros mismos y de los demás; también de los noticieros de verdad. Pero antes que cualquier cosa, entretener y cruzar el umbral del anonimato. Ser vistos, no importa que a raiz de esto resultemos insultados, menospreciados, subestimados o criticados. Lo importante es que logremos sorprender con alguna de nuestras ideas.

Aquí no hay albures, ni doble sentido, ni mujeres chichonas o atractivo visual para nadie. No caemos en lo fácil y trillado. El chiste que ya todos conocen convertido en sketch como muchos lo hacen. O presentar a una mujer con un busto descomunal y ponerla a besarse con otra mujer para jalar rating, o llevar a una teibolera a que se encuere. Eso es fácil. Somos a veces simples e idiotas y otras ácidos y crueles, pero el libreto del programa es creado al 100% de creatividad, vícera y estupidez de la más pura y honesta. Nos sentamos a escribir un guión comenzando desde cero. Claro que resulta difícil lograr un noticiero en comedia que hable de política sin dañar las relaciones entre el canal y el gobierno, que hable de espectáculos sin que los artistas ya no quieran ir al canal por ello o que logre ser sincero en su crítica sin pasarse de la ralla en algunas ocasiones y no ser censurados como ya lo hemos sido.

Eso es El Informal, informar mal, o sin formalidades. Arriesgar. Crear. Pero no copiar ni repetir. No jalar al público con la mujer voluptuosa o con el tipo con cuerpo de Bruce Lee que da clases de Yoga, sino lograr que el espectador nos sintonice por el contenido del programa. No es la comedia que estamos acostumbrados a ver en nuestro país. Tampoco es el mesías de la tele chistosa. No somos los conductores que México esperaba ni quienes creen que van a revolucionar la programación, pero sí somos diferentes, eso no se puede poner en duda por la forma en que hacemos las cosas. Sí, ya sé, un noticiero en comedia no es nuevo, lo hicieron Héctor Lechuga y Chucho Salinas en los 70, lo hicieron los Polivoces en su parodia de 24 Horas, mismos que fueron imitados por Pituka y Petaca en Chiquilladas. Broso fue un payaso con un noticiero y Otro Rollo tiene un segmento de noticias llamado Flash Informativo (que por cierto, curiosamente ahora incluye reporteros en esta sección, cosa que antes del Informal, jamás hizo en 11 años) Pero ninguno de los mencionados lo llevó a cabo como El Informal lo está haciendo.
No somos la idea nueva, pero sí hay una nueva forma de llevar a cabo esa idea vieja.

El Informal vio la luz el 13 de julio del 2006. Una noche donde cuatro caras totalmente desconocidas se asomaron por primera vez en la televisión para presentarse y decir: "hola, no nos conocen, ni somos los bonitos de la colonia, ni venimos de argentina sin talento para ser contratados por una televisora mexicana. Somos cuatro hijos de vecina con muchas ganas. Estos somos nosotros y esto es lo que hacemos" y eso para mi, ya es noticia.

jueves, octubre 12, 2006

PRIMERO LA TELE Y AHORA EL CINE


Pues finalmente pasó, uno de mis sueños desde niño parece que está a punto de ser alcanzado. Siempre quise estar en una película, ¿por qué? no sé, pero toda mi vida he querido ser tres cosas: rock star (bueno, tuve mi grupito de garage en algún momento), actor de televisión y salir en una película y verme desde las butacas. Recuerdo que a los 4 años decía "papá, quiero "firmar" una película" Y de verdad, creía que los actores nadamás con firmar un documento, ya su imagen quedaba impresa en la película sin tener que hacer nada (sí, ser idiota es lo que mejor he hecho de las otras tres...y desde pequeño) Pero ir al cine de verdad era y sigue siendo una pasión para mi. No saben cómo al salir al recreo, de alguna manera imaginaba que ese momento podría ser filmado...perdón, "firmado" y que a lo mejor alguien podría ver todo lo que hacíamos en el patio mis amigos y yo en algún lugar, en algún tiempo.
En fin, de pronto, de la nada, hace aproximadamente tres meses, una ex novia me llama y me dice que está trabajando en la producción de una película de un actor nuevo y que le gustaría que fuera a hacer la audición para hacer un pequeño papel. Cuando me contó que se trataba de una cinta donde actores mexicanos tienen que fingir que son italianos, me enamoré de la idea. A mí siempre me ha gustado el cine que emula a Italia como El Padrino y precisamente esto es lo que hace esta película pero en comedia. No les voy a decir más porque sería contarla. Además Brando, Pacino y DeNiro siempre han sido mis ídolos y sucede que puedo hacer una muy buena imitación de cada uno d eellos. ¡Esta era la oportunidad! Sin hacer largo el relato, voy al casting muy nervioso, mi primer casting en la vida; y al lelgar veo actores de nombre con sus guiones en la mano, que habían recibido por mail para hacer su audición. ¡Yo no tenía guión! Sabía que mi parte era pequeña, pero no tanto. De pronto sale uno de la producción y me dice: "Jesús, ve pensando en un italiano chistoso que sale en un infomercial en la tele vendiendo el producto que quieras" ¡y se va! Tenía que improvisar mi audición, en italiano y con un producto ficticio. Total, inventé una crema para las hemorroides llamada Hemorrini y hablé de que te servía para esas horas largas de estar sentado como el cine, la sala de la casa de tu novia o en el mismo baño, todo hablado en espa-liano, que además era la crema "per le piedri nel tuo furínculo" o sea, para las piedras en tu cu...
Total que días después me llama mi ex para decirme que el director se rió de mi prueba y que le había gustado, incluso que le comentó: "tu amigo está loco, lo quiero para mi película" Esas palabras para mí fueron el equivalente a escuchar a Eva Longoria decirte "¿me rascas la espalda?" Y además del papel chiquititito, pasó a ser un papel chiquito a secas. Y en estos momentos estoy en la prueba del vestuario que voy a usar, prueba de maquillaje, bigotes, pelucas, etcétera y está siendo un momento muy especial, porque de verdad eso sí nunca lo veía venir. Los ensayos comienzan la semana entrante en las locaciones donde se filmará la película y conforme vayan pasando las cosas, les iré contando el proceso, lo que pasa detrás de cámaras, lo que hacen los actores en sus ratos libres durante la filmación y demás, pero eso sí, no me pidan que les cuente la historia.

jueves, septiembre 21, 2006

10 FORMAS DE SER MOLESTO EN UN ELEVADOR.


1) Salude de mano a cada persona que suba al elevador diciendo: “Soy el capitán Rodríguez, su piloto, bienvenido a bordo”
2) Póngase a cantar “La Sirenita” de Rigo Tovar, comenzando de nuevo cada vez que se cierren las puertas.
3) Pase una charola entre los pasajeros pidiendo fondos para componer el elevador, mismo que por falta de presupuesto, ya ha tenido varios accidentes.
4) No le permita a nadie oprimir el botón deseado gritando “Yo gané, yo llegué primero y ahora los botones son míos”
5) Vístase de overol y dígale a los pasajeros que le den espacio para encontrar a la rata que reportaron en el mismo elevador.
6) En cuanto se cierren las puertas diga que está llevando un mensaje de paz y amor a los pasajeros del elevador y pregúnteles si ya recibieron a Jesús en sus corazones.
7) Ponga junto a usted una mesita con chicles, chocolates, peines y gel para el pelo y diga que se está ayudando con eso para terminar sus estudios.
8) Ponga a un acompañante vestido de bailarina de ballet junto a usted y dígale a los demás que ese hombre es un loco bajo tratamiento y que por favor no lo volteen a ver porque es muy peligroso.
9) Cada vez que se abran las puertas del elevador, asome la cabeza hacia afuera y grítele a los demás “auxilio, alguien tiene gases”
10) Venda ejemplares del libro de Kawaghi diciendo que lo hace para ayudarse a cursar sus estudios.

VACACIONES CON LOS PARIENTES POBRES.


Tengo en mi memoria unas vacaciones que no se las deseo a nadie. Es que eso de irse de viaje con la familia es para tener buen estómago. Y mi familia es muy normal pero tengo unos parientes que sí son toda una vergüenza; ya saben que todos tenemos a los parientes que como que son diferentes y luego da penita salir con ellos ¿no? y como estos no salen mucho y este fin fuimos de viaje juntos, ya se imaginarán.

Desde la llegada al aeropuerto empezaron las vergüenzas. Imagínense que su equipaje venía no en maletas, sino en bolsas del super. El maletero les preguntó: "¿el conjunto de maletas negras de piel es el suyo?"
-"No, las nuestras son las bolsas de la Conasupo, las 2 cajas de detergente Foca y la bolsa de hielo Fiesta con maskin"

Después estábamos checando en el aeropuerto y vi a mi tia muy emocionada porque era la primera vez que iba a la playa y le pregunté si al subir al avión se quería sentar en la ventana y me respondió: "no gracias m'ijo, traigo peinado de salón"

Bueno, durante el vuelo, ya saben, sale la aeromosa, que por cierto no les gusta que les digas aeromosa, si les dices así después ya no te rozan con la pierna cuando pasan junto a tí y no se inclinan hasta abajo para que les veas el escote cuando te sirven en tu mesita. Son "sobrecargos" . Bueno, pues sale la aeromosa salió y empezó a decir que en caso de tener algún problema, las salidas de emergencia estaban ubicadas a los lados del avión y mi primo Pepe, que es el payasito de la familia, gritó a todo pulmón: "claaaro, sin incluir la grandota que se va a hacer al momento de impacto" Mi primo Pepe es el típico sabelotodo que siempre tiene un comentario con el que te gana. Ya saben el que siempre va un paso adelante de todos y en las fiestas está descubriéndole el truco al mago, el que se le adelanta al cantante en el concierto y el que cree que es más chistoso que la persona que tenga el micrófono en un bar de comediantes. Cuando la sobrecargo nos dice que debajo de nuestros asientos hay unos cojines y que en caso de "acuatizar", ojo eh? no estrellarnos violentamente en el mar, sino "acuatizar", podemos utilizarlos como flotadores, mi primo Pepe grita: "Claro, hasta que lleguen los tiburones y entonces sirven de papelito de canapé"

En fin, después nos sirvieron la comida y cuando la señorita se acercó a mi primo para preguntarle qué iba a querer, mi primo le preguntó: ¿A cómo está la comida corrida?
Estaba yo muy ocupado apenándome por lo que acababa de decir mi primo, cuando escucho que de pronto mi tío Ernesto le dice a la señorita a su lado: "¿Me presta su revista? nomás voy al baño y se la devuelvo"

Al llegar al hotel les preguntaron a todos si querían habitación de fumar o no fumar y dijeron "no, una de dormir y bañarse por favor"

Eso sí, les encantó el hotel. Se robaron todo lo que pudieron. Lo primero que hicieron al llegar fue robarse los ceniceros. Ni siquiera les sacaron la arena y el extinguidor que llevan abajo. Todas las toallas del cuarto también desaparecieron. Si te querías bañar te tenías que secar con kleenex y papel de baño porque las toallas ya estaban en las bolsas de la Conasupo. Uno de mis primos preguntó "¿dónde podemos cambiar nuestro dinero a la moneda local?" y mi tía dijo: "hasta donde yo sé, mi hijo siempre está pensando en todo" A lo que yo le dije: "y hasta donde yo sé, Ixtapa sigue siendo territorio mexicano"

Además lo peor es que era muy fácil adivinar cual era su cuarto desde la playa. Era la ventana donde estaba el tendedero con las camisetas de mis primos, los brasieres de mis tías y los calzones perforados de mi primo Pepe. Ni siquiera me quemé con el sol porque era vergonzoso ver desde la playa a mis tías esquiando en fondo. Luego mi primita de 13 años llegó a presumirme su bikini color palo de rosa y mi tia le dijo: "No m'hija, váyase a poner su ropa interior abajo del bikini para que no se le transparente" y ahi andaba mi primita con su bikini mojado que se le transparentaba y todo el mundo le podía ver los calzones y el brassiere. Pero mi padrino Raymundo se echaba clavados en la alberca del hotel en trusa ¡¡por Dios!! Mi abuelito se quedaba dormido en la playa y tres niñitos que andaban jugando con sus cubetas y suis palitas gritaban: "mira mamá, desenterramos una momia" Luego se quedaba dormido y se rodaba a la playa. Y mi abuelito está flaquito, flaquito, flaquito y pues era fácil que las olas lo llevaran de un lado a otro. Junto a nosotros había un señor jugando con su perro a aventarle una varita al mar y el perro la traía de regreso. A mi abuelito lo sacó tres veces del agua por equivocación.

Después Pepe y otros primos se metieron a los cuartos de todo el piso donde estábamos a robarse los artículos de baño de cortesía del hotel; y cuando le pregunté para qué quería tanto frasquito de shampoo, gorras de baño, jaboncitos y rollos de papel de baño, me dijo "ay primo, es que yo pienso en todo...¡¡para regalos de Navidad!!"

Total que una tarde me escapé para descansar de la familia y estar a solas por un rato. Pero cuando regresé al hotel, el gerente me dijo que su trabajo estaba en peligro gracias a mis parientes. Y todo porque desde la ventana de nuestro cuarto, por primera vez en la historia de ese hotel se había llevado a cabo un campeonato de ver quién escupía más lejos y quién podía llegar la pipí desde el balcón hasta la alberca. Y me avergüenza todavía más decir que mi tía Chila ganó las dos.

LOS INTELECTUALES...O "YO SÉ MÁS QUE TÚ"


Existe un sector entre nosotros que nunca ha dejado de llamar mi atención y que brilla en sociedad por su pretenciosa presencia. Me refiero a los que en el México de hoy pululan en la Condesa, en Coyoacán, en el trabajo, las universidades, la política y en cualquier medio informativo y se hacen llamar "intelectuales"

Para empezar hay que saber ubicarlos. Todos comparten las mismas características: son rojos hasta el hueso. Por lo general se muestran muy preocupados por los indígenas y defienden nuestras raíces (cuando les conviene), no les gusta el cine comercial y según ellos se leen todo lo que se encuentran a su paso. El fresa, el burgués, el yuppie, el junior, el rotito o el riquillo son su principal enemigo porque según ellos, estos son como uniformados, ordinarios, predecibles, pretenciosos y banales. Sin embargo, ellos comparten las mismas características que critican porque todos se visten más o menos igual y todos adoptan la misma pose de erudito autóctono, lo cual también los uniforma, los vuelve predecibles y los banales... porque no hay nada más banal que decir "yo sé más que tú"

Obsérvelos detenidamente y ponga atención a su plática. Todos siempre forzan citas bibliográficas innecesarias en su conversación para demostrar que han hecho caso a la campaña publicitaria de las librerías Gandhi y que sí leen hasta las etiquetas del cuidado de la ropa. Al platicar con cualquiera de ellos, mientras uno habla de cómo se divertía a los 4 o 5 años viendo Don Gato y Su Pandilla, ellos dicen que esas son tonterías que no dejan pensar y quieren convencerlo a uno de que a la misma edad ellos veían el Acorazado Potemkin, leían a Marx y sus juguetes eran hombres de acción pero vestidos como Somoza y el Ché Guevara. Que mientras uno se emocionaba en la Arena México viendo a los personajes de Disney On Ice, ellos se divertían de lo lindo en el Ballet Bolshoi, o acompañando a sus papás a un mítin político. Seguramente en Navidad mientras uno esperaba que Santa dejara bajo el arbolito el nuevo cochecito a control remoto o el nuevo Batimovil para jugar, ellos esperaban que el espíritu de Tezozómoc trajera un alebrije o una momia de mecate para adornar el nuevo librero. ¡Vaya niñez tan aburrida! Eso explica lo enardecidos que viven de adultos y por qué ahora protestan por todo.

Por lo general presumen de un nacionalismo muy mal disfrazado. Todos ellos afirman que si vas a Estados Unidos eres un malinchista que ama la cultura gringa y que no consume lo del país. Ah, pero no les hables de viajar a París porque lo respetan y defienden como si ellos mismos hubieran nacido ahí. La mayoría detesta el idioma inglés, pero se desviven por hablar bien el francés como si esto fuera sinónimo de finura. Ninguno lo pronuncia bien, pero todos creen que suenan como los mismos franceses y la realidad, lo hablan menos que Marcel Marceau. Si se supone que son tan autóctonos ¿por qué mejor no aprenden Otomí, Zapoteco o Tojolabal que son lenguas 100% nacionales y nuestras? Seguro es porque esto no apantalla lo suficiente en las reuniones del círculo rojo ni denota opulencia alguna para viajar al extranjero.

Defienden el consumo de productos nacionales y critican a los "fresas" por ser esclavos de las marcas y presumir sus posesiones. Sin embargo, nunca he visto a uno de estos "Benito Juárez wanna-be" con jeans Hugo Sánchez, camisa Cardinal, chamarra Clásico Suburbia, pantalones Milano ni zapatos Canadá. Todos se pelean por traer zapatos Camper, tenis Puma, ropa Abercrombie y sus saquitos de pana con parches en las mangas de DKNY. Presumen, como los "fresas" sus posesiones y sus viajes pero a lugares de culto, así como hacen alarde del libro que leyeron hace 5 minutos, los cigarros españoles o el puro cubano que fuman, la pipa de madera de su último viaje a Bombay, en caso de ser condeseros o coyoacanenses el nuevo piercing en la ceja, tatuaje, o mechón decolorado en la cabeza.

Hacen alarde de ser muy espirituales, creen que traen el chakra más abierto que las piernas de Paris Hilton en su último video y el aura más blanco que la nalga izquierda de Michael Jackson, pero todos sin excepción, se promulgan de izquierda, patriotas ejemplares y defensores socialistas del pueblo, negados al sistema y al capitalismo, cuando todos en realidad no son más que capitalistas de closet que aman el billete pero como no lo han conseguido, andan en Chevy, pero para esconder su fracaso dicen que no quieren ser parte del sistema y ensuciar sus manos con el sucio dinero capitalista. Ah y su acto más patriótico ha sido ir a tirar piedras a la embajada gringa o destrozar a nuestros políticos en una cafebrería con La Jornada bajo el brazo, practicando así la cultura de sobaco.

A todos ustedes que siguen creyendo en el hoy obsoleto comunismo. A todos los que gozan organizando mítines afuera de la UNAM protestando contra lo que sea a través de un altavoz. A los que se unen a las marchas y plantones de AMLO gritando "voto por voto" como becerros sin tener idea de dónde estuvo y cómo fue el supuesto fraude electoral. Es más, a todos ustedes, pseudo abanderados de la intelectualidad marginada yo les digo: "este puño sí se ve, este puño sí se ve, este puño sí se ve..."

LA VOZ DETRÁS DEL CHAVO.


Este próximo mes de octubre se estrenará por Televisa, me imagino que en el canal 5, una nueva caricatura que dará nueva vida al personaje querido por tantos y odiado por el resto, pero que a pesar de lo que muchos digan es parte de nuestra historia y cultura pop. Me refiero a la caricatura de El Chavo del Ocho, que simplemente se llamará El Chavo. ¿Por qué la noticia? No crean que nadamás para informar, sino porque seré yo quien dará la voz al personaje central: El Chavo. Bueno también a Godinez pero eso no es para presumir, la verdad. Todavía no lo creo ni he terminado de asimilarlo, pero para continuar tengo que hacer un poco de historia.
Desde hace muchos años descubrí que algo que me puede divertir mucho y causar alegría es imitar la voz de todo aquel que me rodea (no me pregunten por qué la "alegría", así es y punto) Sí, era el típico que desde la edad de cinco años se ponía a imitar a todos los miembros de la familia en las reuniones y todos hacían círculo en la sala para verme imitar al abuelo al caminar, la manera de moverse y su forma de hablar; a las tías, hermanas, primos y terminaba castigado en mi cuarto después de hacer la imitación de mis papás peleando a media noche. Después esto evolucionó al salón de clases. Cada vez que un profesor faltaba a clase, me iba al frente y daba la clase como lo hacía él o ella y era la diversión del salón hasta que llegaba el director y me cachaba por ejemplo, parado en la silla del profesor de español a quien apodábamos "Tatú" (porque era idéntico) y gritando "el avioooon, el aviooon"
En fin, esto permeó a mis trabajos, por supuesto que imitando a todos mis jefes , compañeros y demás. Sí, ha de ser insoportable tenerme cerca porque me cuesta mucho trabajo apagar mi función camaleónica y no empezar a transformarme en ustedes que leen, así que háganlo en voz baja o mañana estaré imitando su lectura.
Bueno, la cosa es que después llegué a la radio (WFM 96.9) y fue ahí donde empecé a explotar esta manía públicamente. Gutiérrez Vivó, Rigo Tovar, José José, Cristina, Al Pacino, locutores de radio y otros personajes públicos eran hechos pedazos por un servidor al hablar como ellos pero a mi manera, sacándolos totalmente de contexto y diciendo cosas que ellos jamás hubieran pronunciado. También inventaba personajes propios como Eustolia que era una sirvienta que llamaba por teléfono a la estación interrumpiendo u Odiseo, un hippie coyoacanense que describía todas las idioteces que vendía en su puestito como pelo de bigote de Frida Kahlo, ceniza del puro del Ché, una bota izquierda de Somoza, etc. Ahí me di cuenta que tenía una inquietud enorme por hacer doblaje. Para no extenderme mucho, nunca me han dado chance de entrar a ese cerrado, manipulado y viciado mundo.
Diez años después, o sea, época actual, después de muchos intentos y castings, me llaman de una agencia de locutores para invitarme a un casting para hacer la voz del Chavo del Ocho. Ahí dije: "vaya, hasta que alguien hará algo por Chespirito, porque de verdad que ya habla muy mal" pero después me corrigieron e indicaron que era para una caricatura. No quise ir a dicho casting porque ya me la sabía. "Seguro se quedarán con los papeles los mismos de siempre, los que doblan todas las películas de Pixar y hacen todas las series del canal 5, que por cierto YA CHOLE con las mismas voces de siempre. En fin, fui por cortesía con el estudio que hacía 10 años que no me llamaba y sin saber qué voz iba a hacer para el casting. Al llegar me preguntaron y sin pensarlo bien y en un ataque de irresponsabilidad (porque jamás la había hecho y no sabía si me salía) dije: "la del Chavo" Me pasaron al micrófono y me dijeron que dijera "fue sin querer queriendo" y "es que no me tienes paciencia"
A un mes después del casting, yo comenzaría a hacer un programa en TV Azteca, la competencia de Televisa y esto era un obstáculo enorme. "¿Cómo el tipo ese que sale en Azteca como estelar en el programita ese del noticiero chistosito, va a hacer la voz del personaje principal de nuestro nuevo proyecto?" dirían los ejecutivos de Televisa, pensé. Entre este problema de televisoras y el asunto del monopolio del mundo del doblaje, donde se dan los trabajos entre amigos y familiares que llevan años acaparando el negocio, era imposible que la voz se quedara conmigo. Además, el mismo Chespirito tenía que aprobar la voz de un casting exhaustivo, donde más de 50 locutores intentamos hacer su voz, misma que le daría el habla a su entrañable personaje; y para no hacerles tan larga la historia, llevo ya 16 capítulos grabados dándole vida al niño de los pantalones remendados y la gorrita chistosa que vive en el barril y que saldrá al aire en octubre. El primer día de grabación, Roberto Gómez Fernández, hijo de Chespirito y productor de la caricatura, fue al estudio a dirigirnos unas palabras y decirnos que esto era parte de la historia de nuestra televisión y brindamos todos con vino la inauguración del proyecto de grabaciones. Recuerdo que al entrar yo a la cabina para comenzar a grabar mis textos, escuché a Roberto desde afuera decir: "hijo, has de cuenta que estoy oyendo a mi papá"
De niño me gustaba ver al Chavo y al Chapulín Colorado. Me reía y lo platicaba con amigos al día siguiente en la escuela. Siempre fui un niño un poco callado y retraído y hasta con mi papá me costaba entablar una conversación, en parte porque él era un hombre duro y de poco sentido del humor y en otra porque él tampoco era muy conversador conmigo. Una ocasión recuerdo ir en el coche con él y el silencio reinaba en el trayecto. De pronto mi papá estalló en un arranque de enojo y me empezó a decir: "¿qué no piensas hablar con tu padre?" Tenía yo como 6 años. "Cuéntame un cuento del Chavo del Ocho, eso te apuesto a que sí puedes decir" me dijo. Yo amagado seguí callado sin saber qué decir. El volumen de voz de mi padre subió y su insistencia en que mi único tema de conversación era El Chavo continuaba. Pues ahora espero que mi padre vea la caricatura para que en verdad pueda contarle no uno, sino muchos cuentos del Chavo y es más, siendo yo el Chavo.
No sé cuanto dure esta nueva aventura. No sé hasta dónde llegue esta oportunidad de por fin, usar mi habilidad de igualar voces para algo bueno, que espero divierta a muchos niños y auno que otro baboso de mi edad que todavía se ríe con estas cosas, pero lo más importante es que de verdad y aunque no me lo crean, fue sin querer queriendo. Yo no lo busqué. No se la pierdan.

¿CÓMO PUEDEN COMER EN UN MOMENTO ASÍ?

Este fin de semana comí en un restaurante italiano como cualquier otro. Como muchas veces sucede, llegué un poco tarde para la hora de la comida y tuve que esperar y anotarme en una lista. Fue ahí cuando me dí cuenta de lo insensible que es la gente. Conforme fueron llamando a los clientes anotados en la hojita de la recepción, pude observar que somos egoistas y desinteresados por los demás. Una familia Rodríguez estaba anotada antes que todos y la señorita de la entrada comenzó a llamarlos porque su mesa, aparentemente, estaba lista. "Rodríguez mesa para seis" dijo la señorita. No hubo respuesta. "Rodríguez, mesa para seis" repitió. Después de un breve silencio, las palabras que siguieron fueron: "García, mesa para cuatro"; los García levantaron la mano e inmediatamente la señorita los invitó a pasar con una gran sonrisa. ¿Pero cómo? ¿Y los Rodríguez? ¿¿¿Quién puede comer en un momento así donde hay una familia completa desaparecida??? A nadie le importó, todos continuaron con su ansia de pasar a deglutir alimentos. En ese momento pensé que esto no se podía quedar así e hice sonar mi voz gritando: "¡Un momento! Esto está mal. Yo sugiero que comience una búsqueda exhaustiva y que los García no coman hasta que encuentren a los Rodríguez" Lo extraño es que me tuve que ir del lugar y no precisamente por voluntad propia. Pero me dí cuenta que la comida japonesa es buen sustituto de la italiana, o más bien no, pero después de ser corrido a gritos y empujones de un restaurante, ¿qué importa?

P.D. Si alguien sabe algo de los Rodriguez, por favor hágamelo saber para seguir adelante tranquilo con mi vida.